Imprudencia temeraria

¿Puede ser tipificada como temeraria una imprudencia del trabajador en materia de prevención de riesgos laborales?
 
La respuesta a priori (y sin entrar en contenido legal) es un SI rotundo. Si la imprudencia temeraria (y a sabiendas) de un trabajador es la causa de un accidente, ¿Porqué debería el empresario hacerse cargo de ese accidente?
 
Hoy vamos a ver que nos dice la legislación y las sentencias emitidas hasta la fecha sobre imprudencias temerarias.
 
LEGISLACIÓN VIGENTE
 
En el punto 4 del artículo 15 (Principios de la acción preventiva) del RD 31/1995 [documento pdf] encontramos la siguiente afirmación:
 
4.     La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador. Para su adopción se tendrán en cuenta los riesgos adicionales que pudieran implicar determinadas medidas preventivas, las cuales sólo podrán adoptarse cuando la magnitud de dichos riesgos sea substancialmente inferior a la de los que se pretende controlar y no existan alternativas más seguras.

En el artículo 115 de la Ley de Seguridad Social [document pdf] se define el alcance de accidente laboral. Si vamos a los puntos finales del artículo encontramos lo siguiente:

 4.     No obstante lo establecido en los apartados anteriores, no tendrán la consideración de accidente de trabajo:
a.     Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo , entendiéndose por ésta la que sea de tal naturaleza que no tenga relación con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el accidente
b.     Los que sean debidos a dolo o imprudencia temeraria del trabajador accidentado
 
5.     No impedirán la calificación de un accidente como de trabajo
a.     La imprudencia profesional que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspire
b.     La concurrencia de culpabilidad civil o criminal del empresario, de un compañero de trabajo del accidentado o de un tercero , salvo que no tenga ninguna relación con el trabajo
 
A partir de esta definición es donde surge la duda a la pregunta planteada. ¿Qué diferencia hay entre imprudencia temeraria del trabajador (4b) e imprudencia profesional (5a)? ¿Qué ha de suceder para poder clasificar una imprudencia de una forma u otra?
 
 
SENTENCIAS EMITIDAS
 
Para verlo claro hemos seleccionado algunas sentencias que hablan sobre imprudencia temeraria e imprudencia profesional. Aparecen ordenadas cronológicamente.
 
  • STS de 10.12.1968: define la imprudencia temeraria como “la conducta que implica la inobservancia de las más elementales medidas de precaución”
  • STS de 23.10.1971: es imprudencia temeraria ” el actuar con menosprecio del riesgo cierto que se deriva del trabajo o de una determinada tarea”
  • STS de 20 de noviembre de 1975: “Se entiende por temeraria la imprudencia en que ha incidido el operario cuando en su actuar está poniendo de manifiesto que, consciente de la situación en que se encuentra, acepta, por su sola voluntad, la realización de un acto arriesgado e innecesario para su actividad laboral y que lleva a cabo con menosprecio de cualquier cuidado que le aconseje su evitación; por el contrario, será conducta imprudente profesional, aquella en que se incide cuando el trabajador, ante la inminencia del riesgo que acompaña a su actuación, se cree capaz de superarlo con la propia capacidad y habilidad personal, o no le ha prestado la debida atención, por hallarse atenuada su voluntad y en su caso sus movimientos reflejos, por la repetición del mismo acto, la facilidad en que en otras ocasiones lo ha superado felizmente, o porque confiaba en su suerte”.
  • STS 9 mayo 1985: “…sólo las imprudencias personales y temerarias pueden romper la relación causal, de tal manera que únicamente aquellos comportamientos graves abiertamente contrarios al actuar propio de una persona de diligencia normal pueden dar lugar a un cambio de signo en orden a las responsabilidades derivadas de un hecho laboral…”.
  • STS 16 julio 1985: “la imprudencia temeraria es aquella conducta del trabajador en que excediéndose del comportamiento normal de una persona, se corra un riesgo innecesario que ponga en peligro la vida o los bienes, conscientemente”, incluyendo asimismo el supuesto de que “…el trabajador, consciente y voluntariamente contraría las órdenes recibidas del patrono o las más elementales normas de precaución, prudencia y cautela exigibles a toda persona normal”. E
  • STS 10 mayo 1988 ( RJ 1988\3595): “Pese a la identidad de denominación, no es totalmente equivalente el concepto de imprudencia temeraria sancionada en el Código Penal y la prevista en el accidente laboral, ya que la primera tiene por objeto proteger al colectivo social de los riesgos causados por conductas imprudentes, y la segunda sancionar con la pérdida de protección un riesgo específicamente cubierto, y esta diversidad de fines se traduce en que en este último supuesto, según constante doctrina, para que concurra la imprudencia temeraria, es preciso que se observe una conducta que asuma riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves ajenos a la conducta usual de las gentes”
  • STS Valencia nº2635, 02/12/1992: La imprudencia temeraria, requiere  asumir libre y conscientemente un riesgo cierto, de excepcional gravedad y debido a circunstancias ajenas al trabajo.
  • STS Valencia nº 2635, del 03/12/1995: El TS ha diferenciado claramente la imprudencia profesional de la  temeraria, por ejemplo, en Sentencia  de su Sala Social de 16/7/1986,  indicando que debe reputarse temeraria la imprudencia cuando “el trabajador consciente y voluntariamente contraría las órdenes recibidas del patrono, o las más elementales normas de precaución, prudencia y cautela exigibles a toda persona normal”.
  • STS País Vasco, nº 732, de 03/03/1998: En todo caso, la noción de imprudencia temeraria a los efectos estudiados puede ser definida con expresiones de la jurisprudencia antigua como “una imprudencia personal temeraria”, “una evidente temeridad”, “una falta de las más rudimentarias normas de criterio individual”, “una temeraria provocación o asunción de un riesgo innecesario, con la clara conciencia y patente menosprecio del mismo”, “una imprudencia de tal gravedad que notoriamente revele la ausencia de la más elemental precaución… sin esa elemental y necesaria previsión de un riesgo posible, y la inmotivada, caprichosa o consciente exposición a un peligro cierto”
  • STS País Vasco. 22/02/2000: distinción fundamental entre la imprudencia temeraria y la profesional: la primera requiere plena conciencia del grave riesgo y omisión querida de las pautas más elementales para evitar la producción del daño, no siendo equiparable a la falta de toma de conciencia de la gravedad del riesgo, la minusvaloración de éste o el error en el modo adecuado de evitarlo, cuando la persona llega a esas valoraciones en contra del parecer habitual del común de las personas.
  • STS de Asturias nº2411, 6/09/2002: La imprudencia temeraria se configura como la infracción del deber de cuidado del  trabajador, y dicha norma de cuidado implica el deber de adoptar un comportamiento adecuado que evita la producción del resultado dañoso y abstenerse de realizar acciones peligrosas. El concepto laboral de la imprudencia temeraria se ha ido configurando, tanto desde el punto de vista positivo, determinándose las características y elementos que lo conforman, como desde el punto de vista negativo, excluyendo aquellas conductas que no se encuentran dentro del referido concepto.
  • STS Castilla la Mancha, nº 472, de 16/03/2006: Excluye la naturaleza laboral del accidente cuando el trabajador incurre en dolo o imprudencia temeraria. Dicha imprudencia ha de ser, per se, grave. Si la imprudencia no es temeraria sino simple, el accidente laboral sigue siéndolo pese a su concurrencia. La Ley conserva la naturaleza de laboral de los accidentes de trabajo en los que concurre imprudencia profesional y a los ocasionados por actuación de un tercero. La imprudencia profesional o simple, se conceptúa como la que se produce por la confianza que el ejercicio de trabajo aporta al trabajador. Esta imprudencia se entiende no rompe el nexo causal del accidente con el trabajo.
  • STS de 18/09/2007: Se trata de una conducta en la que su autor asume riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves ajenos al usual comportamiento de las personas. Consiste en un patente y claro desprecio del riesgo y de la prudencia más elemental exigible
  • STS 18/09/2007: el Tribunal Supremo concluye que “esta conducta merece el calificativo de temerariamente imprudente , para revelar un claro menosprecio del riesgo conocido y de la más elemental prudencia exigible en estas circunstancias”
  • STS Madrid, nº 730, de 21/09/2009: Para que quepa  hablar de imprudencia temeraria como factor excluyente de la protección que la norma social otorga a los Accidentes de trabajo, debe exigirse una conducta, que con claro menosprecio de la propia vida, se acepte voluntariamente correr un riesgo que le ponga en peligro grave, faltando a las más elementales normas de prudencia; a diferencia de la “imprudencia simple” en la que si bien no se agotan todos los actos necesarios para evitar un peligro, éste no sufre o se pretende sufrir, sino que se incurre en el mismo por una negligencia. La imprudencia temeraria supera a la imprudencia grave o por infracción de reglamentos, ya que exige una imprudencia de tal gravedad, que notoriamente revela la ausencia de la más elemental precaución, sometiéndose el trabajador de forma inmotivada, caprichosa y consciente a un peligro cierto.
  • STS Aragón nº 970, 27/12/2010: La imprudencia  temeraria, a la luz de lo dispuesto en el art.115 LGSS se diferencia de la imprudencia profesional de manera palmaria en el precepto; esta última especie de imprudencia, que no rompe el nexo causal entre la lesión y el trabajo, es consecuencia del ejercicio habitual del trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira por la repetición de unos mismos actos, en tanto que la imprudencia temeraria presupone una conducta en la que su autor asume riesgos manifiestos, innecesarios y especialmente graves ajenos al usual comportamiento de las personas; en otras palabras, puede concebirse como el patente y claro desprecio del riesgo y de la prudencia más elemental exigible
  • STS Galicia nº 1438, de 6/03/2012: El concepto de imprudencia temeraria no tiene en este ámbito del ordenamiento la misma significación que en el campo penal (sentencia de 30 de mayo de 1998), pues en el primer caso el efecto que provoca su concurrencia es la pérdida de protección cualificada de un riesgo específicamente cubierto, en tanto que el Derecho Penal tiende a proteger al colectivo social de los riesgos causados por conductores imprudentes”, aunque advirtiendo que “la imprudencia se configura en relación con las circunstancias de hecho que se dan en cada supuesto litigioso, y esas circunstancias concurrentes son de apreciación inicial del juzgador en cada caso concreto, para determinar si existe o no la causa de exclusión de la presunción de laboralidad, y por eso no son posibles las declaraciones con vocación de generalidad”.
 
Los abogados Acervera también aportan una respuesta afirmativa a la cuestión planteada: “actuar temerariamente es omitir la diligencia más elemental: evitar el riesgo”. Desde la visión del Derecho de la Seguridad y Salud Laboral y del Derecho del Trabajo, actuar con consciente e intencionada temeridad es provocar que aparezca un riesgo que estaba evitado, y por tanto, se rompe el principio fundamental de la acción preventiva: EVITAR EL RIESGO.
 

ENTONCES… ¿QUÉ PASA CON LAS IMPRUDENCIAS TEMERARIAS?

 
Por tanto, una imprudencia del trabajador en materia de prevención de riesgos laborales puede ser tipificada como temeraria. En el caso de la imprudencia profesional no hay un pensamiento de omisión de evitación del riesgo, no sucede de forma voluntaria. En el caso de la imprudencia temeraria hay una omisión premeditada de las medidas mínimas de seguridad, es decir, el trabajador desprecia la prudencia y asume voluntariamente los riesgos derivados de su actuación, es una actuación personal y por tanto no es en ningún caso un accidente laboral .
 
La imprudencia temeraria se produce cuando el empresario ha adoptado todas las medidas necesarias para evitar el accidente y por culpa de la negligencia voluntaria y aceptada del trabajador se ha producido. Puntualizo las palabras voluntaria y aceptada para diferenciar la imprudencia profesional de la temeraria. No es lo mismo sufrir un accidente por repetividad de una tarea que por anular una medida de seguridad, conociendo las consecuencias que puede acarrear la misma. Para poder tipificar un comportamiento de temerario e imprudente del trabajador en un accidente laboral, el empresario debe haber cumplido con sus obligaciones y deberes en materia preventiva y de este modo, no tener ningún tipo de responsabilidad en los hechos ocurridos.
 
En definitiva, siempre que un trabajador provoque un riesgo que era inexistente de una forma frívola, caprichosa, consciente y despreciando la más mínima prudencia o previsión estaremos hablando de una imprudencia temeraria.
 
CONCLUSIÓN
 
La imprudencia temeraria es la conducta del trabajador en corre un riesgo innecesario que pone en peligro su integridad física de forma consciente y voluntaria, obviando las más elementales normas de precaución, prudencia y cautelas exigibles a toda persona.
 
Después de las sentencias revisadas y la diferenciación entre imprudencia temeraria y profesional, nos falta resolver la pregunta inicial. ¿Puede ser tipificada como temeraria una imprudencia del trabajador en materia de prevención de riesgos laborales?
 
Si consultamos el significado de tipificar en el diccionario de la RAE encontramos las siguientes definiciones:
 
1. tr. Ajustar varias cosas semejantes a un tipo o norma común.
2. tr. Dicho de una persona o de una cosa: Representar el tipo de la especie o clase a que pertenece.
3. tr. Der. En la legislación penal o sancionatoria, definir una acción u omisión concretas, a las que se asigna una pena o sanción.
 
 
Por lo tanto, aunque podemos catalogar una imprudencia como temeraria, sería contraproducente que legalmente estuvieran tipificadas unas imprudencias concretas.
 
Según la jurisprudencia que ha quedado expuesta, debe valorarse cada caso concreto y sin que se puedan establecer unas reglas fijas que nos desvíen de la diferenciación entre imprudencia profesional y temeraria. La jurisprudencia trabajada junto con la normativa vigente nos ha de servir para interpretar y valorar cada caso concreto para llegar a la conclusión más justa y apropiada para todas las partes involucradas. Por tanto, el hecho de que no aparezca una definición que incluya las acciones concretas que convierten una acción en imprudencia temeraria nos ayuda a poder personalizar cada caso y dar más importancia a la investigación del suceso que en el definición del mismo.
 
 
 
Bibliografía
 
  • Martín Rojo, Francisco Javier (2012) Análisis extenso sobre jurisprudencia de accidentes laborales debidos a imprudencia temeraria del trabajador. [documento pdf]
  • Buscador de jurisprudencia de Lex Nova, Portal Prevención  [pagina web
 
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Plan de PRL VS. Manual del sistema de gestión de la PRL

Qué semejanzas y qué diferencias encontramos entre el Manual del sistema de gestión de la PRL que pide todo sistema normalizado como el estándar OHSAS 18001 y el Plan de PRL que es exigible reglamentariamente?

 

Los sistemas de gestión de PRL y los planes de PRL comparten objetivos: los dos documentos pretenden establecer un sistema de gestión que favorezca la eliminación y minimización del riesgo presente en la empresa (sea cual sea su tipología), integrar la actividad preventiva y crear una cultura preventiva de empresa. Por lo tanto, están buscando un cambio en la organización que permita mejorar la presencia y la gestión de la PRL en la empresa.

La clave para entender la principal diferencia entre un sistema de gestión de PRL y el plan de PRL son las palabras ” calidad” y “prevención”. El sistema de gestión de PRL persigue la calidad del propio sistema mientras que el objetivo primordial del plan de PRL es la prevención. Los dos documentos van muy ligados entre ellos pero tienen diferentes finalidades.

Tal como se indica en el artículo 2.1 del Reglamento de los servicios de prevención, el plan de prevención es la herramienta mediante la cual se integra la prevención en el sistema general de gestión de la empresa y se establece la política de PRL.

Por otra parte, y tomando el ejemplo del manual OHSAS 18001, su finalidad es la de apoyar y promover buenas prácticas en materia de seguridad y salud en el trabajo mediante una gestión estructurada y sistemática . Por lo tanto, va más allá de lo que exige la legislación y busca la excelencia en todo el sistema global de la empresa.

Vamos a analizar las semejanzas y diferencias entre los dos documentos

PARECIDOS

  • Tanto el plan de PRL como la OHSAS necesitan la involucración y el compromiso de la dirección
  • Son sistemas globales: necesitan estar presentes en todo el proceso preventivo y en todos los niveles jerárquicos para poder ser efectivos. Hay que integrarlos en la estructura de la empresa y en su cultura
  • En los dos casos se establecen mediciones para poder valorar el éxito de las medidas tomadas.
  • La participación de todos los trabajadores es vital: en un documento se exige por ley esta participación y en el otro se aconseja activamente.
  • Los dos contemplan la formación como una herramienta de vital importancia en la estructura organizativa de la empresa. Todos los trabajadores deben estar formados e informados.
  • La documentación de lo que pasa toma mucha importancia en la planificación, la ejecución y la evaluación de los procedimientos
  • Los dos documentos parten de la realidad de la empresa: tienen en cuenta factores como la tipología, la actividad, los trabajadores…
  • La organización preventiva se define en diferentes niveles. En ambos casos se establecen cuáles son las funciones y obligaciones de cada nivel para que todos tenga constancia

 

DIFERENCIAS

  • El plan de PRL es obligatorio, mientras que la OHSAS es recomendable pero no estrictamente (ni legalmente) necesario.
  • A nivel de exigencias, el plan de PRL podríamos decir que es más básico: cumple la ley. La OHSAS va más allá de lo que marca la normativa vigente y por tanto, podríamos decir que es más completo.
  • El plan de PRL se centra en los riesgos laborales mientras que la OHSAS engloba más aspectos como la relación con el entorno o la idea de empresa saludable. Va más allá de la PRL y busca la excelencia global de la organización.
  • La norma OHSAS es válida más allá de España, por el contrario el plan de PRL está vinculado a la normativa española. En el caso de las empresas internacionales, la normativa OHSAS facilita la tarea de adaptarse a otras leyes.
  • Mientras que el plan de PRL habla de organigrama mínimo, la OHSAS propone un organigrama complejo y ordenado
  • La OHSAS pretende implementar, mejorar y mantener un sistema de gestión de forma continua, mientras que el plan de PRL vela por la mejora de la prevención.

 

DUPLICIDAD DE DOCUMENTOS

Aunque es posible y recomendable juntar los dos documentos hay que pensar que los requisitos de la OHSAS pueden colapsar a empresas más pequeñas por la organización compleja que tiene. Para empresas medianas o grandes recomendaría sin duda la OHSAS 18001, ya que no sólo cumple los mínimos que establece la normativa española, sino que los contenidos están más ordenados y son más completos. Por tanto la duplicidad de documentos se puede convertir en una unión de documentos en pro de la calidad y la excelencia en la gestión de la PRL en una organización

La importancia de las normas (Las normas de la casa de la sidra)

Este domingo ha sido un día extraño. Tan extraño que he terminado viendo una de esas películas que ponen en la televisión los domingos por la tarde: Las normas de la casa de la sidra [ficha en Filmaffinity]. Dejando de lado el argumento y la historia que hay detrás me ha sorprendido y maravillado a partes iguales una cosa, una pequeña lista que pasa desapercibida durante toda la película. Hablo de las normas de la casa de la sidra.

Os pongo en situación: América, Primera Guerra Mundial, es tiempo de recolección de manzanas y en la casa de los jornaleros (de raza negra) el dueño (blanco) de las manzanas les cuelga una lista de normas que han de cumplir Podríamos decir que son un primer intento de PRL. No sé cómo estaría este tema en los EEUU de  pero lo he encontrado la mar de interesante. De hecho me ha sorprendido gratamente que alguien se interesara por la seguridad de los jornaleros.

Y bien,  ¿qué ponían esas normas?

  • No fumar en la cama
  • No se usará el molino ni las prensas si se ha bebido
  • No subir al tejado a fumar
  • No subir al tejado a merendar
  • No subir al tejado por la noche

Las normas no son demasiada cosa y la reacción de los jornaleros no se hace esperar. El primero de ellos comenta que esas normas las hacen los que viven fuera de este mundo (refiriéndose a la diferencia entre los jornaleros y los señores de la casa). El segundo argumenta que quién mejor que ellos para saber que pueden hacer y que no para no resultar heridos. El tercero añade que podrían simplificar las normas con un “no suban al tejado”.

¡Qué declaraciones! La verdad es que no hace falta ser un gran técnico de prevención ni un gran empresario para saber que es necesario garantizar la seguridad del personal al cargo de la forma más segura y eficiente posible… ¿o si?

A efectos de la ley 31/1995 de Riesgos laborales [archivo pdf]…

  1. Se entenderá por “prevención” el conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas en todas las fases de actividad de la empresa con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo.
  2. Se entenderá como “riesgo laboral” la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Para calificar un riesgo desde el punto de vista de su gravedad, se valorarán conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y la severidad del mismo.

Es decir, ha de existir SIEMPRE, un conocimiento directo de las actuaciones de los empleados y de los riesgos que estas pueden generar para poder prevenir de la mejor forma posible estos riesgos.

¿Esto ocurre siempre? ¿Se realiza la lista de riesgos conociendo al 100% el entorno en el que desarrollará su actividad el trabajador? Personalmente creo que la respuesta es NO. Generalmente esta lista de riesgos parte de una situación idílica de trabajo, lo que supuestamente debería de pasar y se rige por unos términos estándar.

Pongamos un ejemplo comentado con una conocida no hace mucho. Su tienda ha sufrido una remodelación integral por lo que des de la multinacional que la gestiona se manda a un representante de la Mutua contratada para hacer un informe de Riesgos Laborales. A la tienda se presenta un hombre de 1.90 de altura sin conocimientos de las tareas que se desarrollan en la tienda. Como él es muy alto considera que, aunque el mostrador es bajo, ya se encuentra a la altura necesaria para evitar posturas forzadas en el personal. PRIMER ERROR. En ningún momento se tiene en cuenta que en la tienda trabajan 5 mujeres con una media de 1.50 por lo que el mostrador queda excesivamente bajo para ellas.

Sigue con el informe. Hay un escalón de 10 cm de altura entre el almacén y la tienda. Como sólo hay recepción de mercancías 2 veces por semana considera que las veces que hay que pasar cajas de una altura a la otra no justifican la remodelación de ese escalón y el coste que eso genera. SEGUNDO ERROR. Aunque la recepción es dos veces por semana se saca y se mete mercancía continuamente por lo que ese escalón supone un riesgo importante de caída para el equipo.

A nivel de descanso del personal recomienda tener una silla para poder descansar de los turnos de 7 horas y da por hecho (sin preguntar) que los empleados tienen tiempo de descanso. TERCER ERROR. Pero no contento con esto sigue con lo siguiente: como conoce la normativa de la multinacional de no sentarse omite escribir en el informe este punto aunque recomienda al equipo sentarse de vez en cuando sin que nadie lo vea. ¿PERDON?

Entonces yo me pregunto… ¿Cómo puede ser que la persona que se encarga de la elaboración del documento de PRL y de la supervisión de las medidas no pertenezca a la empresa ni haya desempeñado nunca las funciones de las personas por las que habla? ¿No tendría esta persona que conocer la situación REAL del entorno que está evaluando? ¿No sería más efectivo que los propios trabajadores pudieran decir a que riesgos se someten cada día?

Realmente me ha fascinado encontrarme en pleno 2013 con la misma situación laboral que hace años en la América profunda: normativas hechas desde el desconocimiento, por personas que no conocen la realidad y se rigen por los parámetros que le han mandado sus superiores.

Tal y como comentan los jornaleros en la película ellos tienen sus propias normas, normas que saben que han de cumplir para no resultar ilesos. Por ese motivo es de gran importancia que en la PRL de las empresas participen todos los empleados, que todos se sientan integrados y escuchados dentro de su empresa. Que la cultura de la empresa sea inclusiva y participativa en todos los niveles posibles.

Sólo así se podrá garantizar que los documentos responden a las necesidades directas de los trabajadores y garantizar a su vez que los trabajadores lo conocen, lo entienden, lo respetan y lo acatan.

Día del Trabajador

Hoy, 1 de mayo, se celebra en varios países del mundo el día del trabajador. No deja de ser curioso que el día del trabajador sea festivo por lo que en un afán de descubrir algo interesante he dado con el origen de este día.
LOS HECHOS HISTÓRICOS
Los hechos se remontan a la revolución industrial de EEUU dónde, en un marco de demanda de mejoras laborales a nivel mundial, los obreros reclamaban pasar de una jornada laboral de 18 horas a una jornada de 8×3 (8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de familia). ¡18 horas trabajando sin parar! Estamos hablando de que la legislación estadounidense de ese momento establecía un límite máximo a las jornadas de 18 horas “salvo caso de necesidad” para los obreros mientras que los funcionarios tenían un límite de 8 horas diarias. Increíble. 
Los sindicatos de trabajadores se reunieron en noviembre del 1884 y decidieron que a partir del día 1 de mayo los trabajadores tendrían una jornada de 8 horas. ¿Y por qué el día 1 de mayo? Indagando un poco más he descubierto que el día 1 de mayo se conocía como “moving day” ya que coincidía con la gran mayoría de las renovaciones de contratos.
El 1º de Mayo de 1886 la paralización de los centros de trabajo se generalizó, se declararon de forma simultánea 5.000 huelgas 340.000 huelguistas dejaron las fábricas. En una sociedad industrial al 100% como EEUU un parón tan importante (estamos hablando de 25.000 obreros con antorchas en Broadway) generó malestar en las clases poderosas que seguían ignorando, a sabiendas, la Ley Ingersoll del 1868 de 8 horas de trabajo. Con manifestaciones y movimientos obreros en auge se producen varios altercados que terminan con la muerte de varios policías. Se culpa del incidente directamente a representantes sindicales y se les ejecuta (por no hablar de la matanza indiscriminada a trabajadores en huelga o en mítines por simple venganza).
4 años después y por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional se declara el 1 de mayo como día Internacional del Trabajo en homenaje a los mártires de Chicago.
PARA TERMINAR
En 120 años hemos conseguido muchas mejoras, sobretodo en calidad y seguridad en el trabajo (normativa española actualizada, marcos europeos homogéneos…). No obstante no podemos olvidar que 2 millones de personas mueren cada año por enfermedades profesionales y accidentes de trabajo. Está en nuestras manos mejorar esta cifra. En un día tan importante para los trabajadores como este no podemos olvidar la Seguridad y la Prevención en el trabajo como herramientas básicas de mejora laboral.
El día 1 de mayo ha de ser un momento global de reflexión. Un parón de la rutina diaria que nos permita recordar que, ante todo, necesitamos disfrutar de tiempo para nosotros (para nuestros estudios, nuestras ilusiones, nuestra familia, nuestros amigos…) y no olvidar nunca que trabajamos para vivir mejor. !No vivimos para trabajar! El trabajo ha de ser un lugar dónde sentirnos completos, útiles, dónde disfrutemos, nos divirtamos y aprendamos. Un lugar de cohesión cooperación y colaboración entre compañeros. No puede convertirse en una cárcel diaria dónde frustrarnos y amargarnos.
En un contexto laboral cada vez mas difícil, os deseo a todos un feliz día del trabajador.
BIBLIOGRAFÍA 
·       CNT Madrid. 1 de mayo [documento web
·       Planeta Sedna. Día internacional del trabajador, conflictos y conquistas de las revoluciones obreras [documento web
·       UGT. La historia del 1 de mayo [documento web
·       OIT. 2 millones de muertes por accidentes laborales cada año [document web
·       Wikipedia. Día Internacional de los trabajadores [documento web]